El punto de vista de Liz
Miré a mi alrededor, frunciendo el ceño con miedo mientras observaba aquel lugar desconocido. Hacía frío, la fuerte nevada creaba niebla, lo que hacía casi imposible ver hacia adelante.
Peor aún, llevaba mi bata de hospital; me temblaba el cuerpo al abrazarme. No me ayudó a detener el frío; mis dientes castañeteaban con fuerza.
Desde lejos, entre la niebla, distinguí una figura, ¿o eran dos? En fin, saludé, salté y grité, pero nada. Un momento... No parecía un humano. E