Sera supo que había llegado a las diez y cuarenta y tres porque Ada le envió una sola línea a través del sistema interno:
Ha llegado.
Terminó el párrafo que estaba leyendo. Hizo dos anotaciones en el margen. Se sirvió agua de la jarra que tenía sobre el escritorio. A las once en punto tomó la carpeta de Draven y caminó hacia la sala de reuniones.
Diecisiete minutos.
No era una actuación. Simplemente era la cantidad correcta de tiempo para un hombre que había solicitado una reunión sobre una tra