Ya en la recámara conyugal, Alejandra, se acostó y subió los pies a una almohada, los tenía un poco hinchados, el mafioso se sentó. su lado y los tomó para darles un masaje
— ¿Entonces.... qué es eso que me quieres decir? estoy muy curiosa
— Es sobre mi hermano
— ¡¿Tienes un hermano!?
— Bueno, medio hermano, ahora que estuve convaleciente, algunos socios me han informado, que ha intentado más que nunca hacerme a un lado y quedarse con algunos negocios familiares, según él lo hace p