El empleado cerró la gran puerta, el impactado mafioso estaba sin palabras, el color se le había ido del rostro se frotaba la prolija barana cerrada que le gustaba lucir
— Ulises, ¿qué es lo que te pasa? ¿por qué estás así? háblame, ¿qué te dijo ese empleado que estás tan fuera de ti? — Carlos Beltrán, el mano derecha del mafioso, nunca lo había visto así
La mirada miel verdosa del heredero de la mafia, estaba perdida, en verdad lo había descontrolado saber que su novia...
— ¡Alejandra, ella..