En la mansión Rodríguez, Alejandra y Deeguel, salían a recoger a Emill del colegio, el hombre nunca iba a recogerlo por su ceguera, no podía y no quería mostrarse así, caminando con un bastón ante la sociedad
— ¡Papá, mamá, están aquí para recogerme! — los esposos llegaron hasta él salón de clases
Los compañeritos del niño estaban contagiados por la alegría del pequeño
— Emill, tu mamá es hermosa, y tiene tu color de ojos, y tu padre... tu padre es muy elegante y... un poco intimidante