La mujer llegó a casa angustiada por la inquietante llamada de su madre, si bien era cierto que aquel no constituía un día libre y que debería estar en sus labores, gracias a la premura y a la angustia en la voz de su progenitora, solicitó a su jefe que le fuese otorgada la tarde libre, prometió volver y estar disponible para el día siguiente con la finalidad de seguir cumpliendo su misión de cuidar la salud del pequeño bebé.
Pero bastó cruzar la puerta de su casa y cerrarla tras de sí para