Planes perversos.
—Veo que tú rostro se ha recuperado.— le dijo con una sonrisa burlona. — te ves mucho mejor que antes— dicho aquello se acomodó en el asiento tomando una posición despreocupada.
—Borra esa estúpida sonrisa de tu rostro, porque no estoy de humor. —respondió casi con un gruñido.
—Nunca lo estás desde que abandonaste la mansión. Mira nada más, tu en tu apartamento y tú hermano disfrutando de todo lo que debería ser de ambos. aún no entiendo por qué tu padre pensó que no serías adecuado para ma