Bienvenido a tu infierno.
Spencer abrió los ojos lentamente, como saliendo del letargo que le había dejado el fuerte golpe que recibió en la cabeza, por un momento no reconoció el lugar donde se encontraba, de hecho, no sabía dónde estaba y sus ojos batallaban por acostumbrarse a la escasa luz del lugar. El cuerpo le dolió al darse cuenta que estaba sentado en una silla en el centro de la nada, sus brazos estaban hacia arriba sujetos a una cadena que colgaba del techo, estaba sin camisa y completamente vulnerable.
—Ha