Y entonces Robert regresó de su viaje, el fin de semana se había terminado. Entró y lo primero que vio fue a un Gregory nervioso que sostenía de la mano a Adele y ella sonreía de oreja a oreja. ¿De la mano?
- ¿Que sucede? - Preguntó apenas cruzó la puerta.
- Queremos decirte algo -
- ¿Que? -
Gregory levantó las manos entrelazadas y la confusión de dibujó en la cara del militar retirado.
- ¡Oh! ¡OH! -
- ¿Está de acuerdo? - Adele estaba nerviosa también, aunque feliz.
La hija de John y su hijo. A