Se sobresaltaron al oír aquella voz surgida, y por reflejo se dio la vuelta, la mano que sujetaba el móvil se puso rápidamente a sus espaldas: —asistente Javier.
Javier no era serio, pero era el ayudante del señor Borja, que representaba al señor Borja, y era bien sabido que al señor Borja no le gustaba que sus empleados hablaran de cotilleos en la empresa, ni siquiera durante el descanso.
—Asistente Javier, iremos enseguida al departamento de finanzas para que nos multe, así que ¿puedes hacer c