—Salvador, ladra como un perro, venga, ladra como un perro…
—Salvador, mira, ¿no es esta tu pareja? Sigue siendo una hembra, tienes que ser amable con ella, tal vez esta sea tu futura esposa. Venga, mira a tu mujer, ven, dale un beso.
Los niños se burlaron de Salvador.
—Woof, woof, woof...
—Jajajaja...
Los ladridos del perro se mezclaban con las risas humanas, eran agudas y punzantes.
Salvador en la cama abrió los ojos violentamente, el techo sobre su cabeza estaba oculto en la oscuridad, solo s