Cecilia no podía decir nada, solo podía emitir unos sonidos.
La persona que la había tomado era un hombre, con una mano le tapaba la boca y la otra le estrangulaba el cuello mientras la arrastraba hacia la esquina del aparcamiento.
¿El secuestro? ¿ El asesinato?
¿Fue la gente de Salvador?
Cecilia entró en pánico, intentó romper la mano del otro, pero el brazo que le cruzaba el cuello era como un muro de ladrillo, por mucho que golpeara, no cedía.
Iba a ser arrastrada a la esquina muerta de la cá