Cecilia puso los ojos en blanco, —cuando la gente desaparece, y se trae a una prometida guapa, pero tú vuelves con un loco.
Bosco frunció el ceño, —no...
Se paró, miró a Cecilia con alegría: —Dijiste que desaparecí... Ceci, ¿crees que yo soy Bosco?
Cecilia le exasperó deliberadamente: —no.
Obviamente, delante de Salvador era tan inteligente, y sabía en secreto recordarle que el otro lado sabía la cantidad de pastillas, ¿cómo ahora era tan estúpido? Si ella no le creía, debía darle una bofetada c