El líquido picante se deslizó por su garganta hasta el estómago y luego saltó a sus extremidades, y todo el cuerpo de Flavio ardió, un fino rubor rojizo se extendió por su cara.
Dijo Javier: —Señor Lis es un buen bebedor.
Cogió la botella y le sirvió a Flavio una copa de vino, colmándole de cumplidos.
Flavio miraba a Javier con indiferencia, no tenía la menor intención de beber.
Continuó Javier: —señor Lis, le deseo tener las suertes y puede cumplir sus deseos.
Tras decir esto, también dirigió s