Al día siguiente.
Cecilia acababa de terminar un paso de reparación ultrapreciso y estaba a punto de levantarse para servirse un vaso de agua cuando sonó el teléfono móvil que descansaba sobre la mesa.
Inclinó la cabeza y lo miró: era un número desconocido, que mostraba Capital Imperial como lugar de atribución. —Hola.
—Cecí…
Cecilia oyó que era la voz de Sabrina y colgó enseguida, poniéndola en la lista negra en el proceso.
Dos minutos después, entró otra llamada, todavía era un número desconoc