Bosco la estaba mordiendo.
Era un mordisco de verdad, un cosquilleo que salía de sus labios, el beso fue áspero y maniático, la otra mano en su cintura pasando con fuerza.
Su punta de su lengua barría de vez en cuando la base de la suya, y Cecilia se sentía incómoda, levantando la mano contra el pecho de él y empujándolo con fuerza.
Cuanto más se resistía, más feroz era el ataque que Bosco le infligía, y Cecilia mordió la punta de su lengua, viendo sangre al instante.
—Mmm.
El hombre gritó de do