No se oyó nada detrás de él, Bosco pensó que Cecilia estaba exasperada por sus palabras y tras unos segundos de pausa, continuó: —así que nunca te surge la idea de librarte de mí.
Después de esperar un buen rato, seguía sin oír la voz de Cecilia, frunció el ceño y buscó una posición estable para sopesar a la persona que tenía a su espalda, —Ceci…
—Cecilia...
—Cecilia Sánchez…
Llamó tres veces seguidas, ella no respondió.
Bosco entró en pánico y se agachó apresuradamente para ponerla en el suelo,