Cecilia no bajó del coche, y Bosco tampoco la obligó, pero seguía de pie frente a la puerta, ya era una amenaza.
Estaban en impasse, hace tanto frío, el viento raspando en la piel como un corte de cuchillo.
El silencio fue roto por el repentino timbre del teléfono de Cecilia. En la pantalla aparecía el nombre 'Criz'.
El nombre de Criz entró en los ojos de Bosco, se puso severo en ese momento.
Contestó Cecilia en tono activo: —Criz, ¿me buscas?
Dijo Criz: —me ha dado mi amigo un montón de fuegos