Bosco bajó la cabeza y la besó, sus palmas viajaron por su espalda y se posaron en la esbelta cintura de la mujer.
Cecilia miró el rostro que tenía delante, abrió la boca y le mordió los labios.
Este mordisco fue extremadamente fuerte, al instante vio sangre.
—Uf…
Bosco sintió el dolor y la soltó, pero antes de que Cecilia pudiera apartarlo, él pellizcó directamente su dedo índice derecho y lo presionó contra la zona de lectura de la cerradura de huellas digitales.
Se abrió la puerta.
El hombre