Cecilia, que seguía pensando en emparejarlos a Bosco y a Noa, se quedó de piedra.
Sus ojos se abrieron de par en par, sorprendida, mirándola a Lidia que estaba inventando.
¿Cuándo había vomitado?
¿Cuándo se encontraba mal?
Comparada con la débil Noa, era tan enérgica que podía ir a una corrida de toros.
Los medios de comunicación se centraban en Cecilia al instante. Algunos de ellos estaban bien informados que habían oído hablar de esto, pero no habían visto a los dos juntos en las ocasiones for