Charity se acercó con un botiquín.
Chester apenas había conseguido ponerse los pantalones del pijama y estaba sentado junto a la cama, colocándose la pierna prostética mientras jadeaba.
Aquella escena disgustó a Charity.
“¿No te encuentras mal? ¿Por qué te estás levantando? Acuéstate”.
Charity lo empujó hacia la cama.
Chester se sintió incómodo. “Deberías volver. Estoy bien. Puedo cuidarme solo”.
“Cállate”. Charity sacó un termómetro del botiquín. “Póntelo tú mismo bajo la axila”.
Che