“Como quieras. Una puerta no vale tanto”.
Charity colgó la llamada decididamente.
Chester estaba furioso.
Cuando las mujeres eran ricas, se llenaban de confianza.
No tuvo elección. No podía pasar la noche aquí sin agua ni electricidad. Además, su teléfono se estaba quedando sin batería.
Chester llamó a Ken para que rompiera la puerta.
Ken preguntó en voz baja: “¿Tengo que romper la puerta? ¿Por qué no llamas a un cerrajero para que la abra?”.
“Rómpela”. Chester resopló. “Eliza es rica, ¿n