Chester fumó algunos cigarrillos en la oficina, su apuesto rostro estaba envuelto en humo.
Nadie podía ver claramente su apariencia, y mucho menos la frialdad y oscuridad de sus ojos.
En ese momento, alguien llamó a la puerta.
“Adelante”.
Sonó una voz indiferente, y la Señora Jewell entró con Cindy, que tenía una máscara y un par de gafas de sol. Nadie sería capaz de reconocerla sin verla más de cerca.
“Mamá, ¿por qué estás aquí en lugar de descansar en casa?”. Chester apagó el cigarrillo y