Antes de que Freya pudiera terminar de hablar, Rodney salió del coche negro. Se había dejado crecer un bigote en las comisuras de la boca y tenía los ojos enrojecidos. La mirada feroz en su rostro hizo que Freya se estremeciera. Ella inconscientemente se dio la vuelta y estaba a punto de salir corriendo.
Pero, Rodney se acercó a ella. La agarró del cuello por detrás y tiró con fuerza.
“Ah”.
Freya fue tomada por sorpresa y tirada al suelo, donde cayó y se lastimó el coxis y los brazos.
“Levan