Tan pronto como estacionaron el coche, Rodney corrió hacia el coche.
Estaba tan preocupado que no durmió en toda la noche. Con su rostro sin afeitar, se veía muy desarreglado.
“Freya, llegaste…”.
Caminó hacia ella y la vio salir del coche. Llevaba puesta una sudadera con capucha rosa y un par de jeans que cubrían sus piernas, parecía una estudiante universitaria en vez de una madre que acababa de dar a luz.
Él rápidamente extendió sus manos para sostener a Freya, pero ella lo esquivó rápidam