Cuando pensó en esos años en los que él y Sarah vivieron en la villa junto al mar, tuvo muchas ganas de darse una bofetada allí mismo. Todas sus acciones estaban torturando su propio corazón.
“P*rra”. Los ojos de Shaun estaban enrojecidos. Incluso un hombre educado como él no pudo resistirse a maldecir con palabras vulgares en ese momento.
“Eso no es cierto”, gritó Sarah en medio de su llanto frustrado y desesperado. “Yo no hice eso. Thomas, ¿por qué me estás incriminando? ¿Qué beneficio te e