Al escuchar la voz de Wesley, Catherine solo sintió que una serpiente venenosa se había deslizado hacia ella.
Ese día, Wesley la golpeó como si fuera el diablo.
Sin embargo, hoy era tan gentil como un amante.
"¿Has salido de la cárcel?", preguntó con frialdad.
"Sí, la policía también se solidarizó conmigo, pero lo pasé muy mal en la cárcel la semana pasada. Cathy, te echo de menos...".
Las tres últimas palabras fueron pronunciadas con especial énfasis.
"Qué casualidad. Yo también te echo d