La mirada cariñosa de Shaun se posó en ella fijamente, y la sonrisa de sus ojos era tan dulce como la miel.
"No te culpo. ¿Cómo puede compararse el Senador Mead contigo? No es más que un viejo calvo, y su hija no es más que un frijol que ha sido masticado miles de veces en el extranjero. En cuanto a ti...".
Su mirada se detuvo en cierta zona de su cuerpo. "Es bonito que sea grande. Una belleza sin igual, ¿verdad? Única en todo el mundo".
"...Pervertido". Catherine sintió su mirada atrevida.