Después de que Wesley terminó de acomodar el teléfono, se quitó lentamente el abrigo y se acercó a Catherine.
Catherine miró su elegante rostro. Bajo la luz, parecía feroz y retorcido como un demonio.
Este era el verdadero Wesley.
Estaba tan asqueada que una mirada a él era suficiente para hacerla vomitar.
“Espera, tengo una última pregunta. Incluso si muero, déjame morir sabiendo”, dijo Catherine con una pizca de desesperación.
“Está bien, adelante”. Wesley no tenía prisa. Parecía estar mi