Rodney regañó a Freya con enojo. Cuando vio que casi la derribaban, su corazón dio un salto de miedo. Corrió hacia ella casi instintivamente y la detuvo.
En realidad, él no… odiaba la existencia del bebé tanto como pensaba.
Sin embargo, esa mujer parecía no ser consciente de que ahora era una mujer embarazada.
“Rodney, me duele…”. Freya frunció el ceño de repente y gimió.
Rodney se puso nervioso en un instante. “¿Dónde… dónde te duele? ¿En el estómago?”.
Le tocó el estómago con miedo. “¿Es