“No me importa. Ya que botaste mis pepinillos, tienes que cocinar para mí. Tengo hambre”.
Rodney miró el estómago de Freya. Inicialmente, no quería cocinar para ella, pero le preocupaba que Freya saliera con el pequeño renacuajo que llevaba dentro para comer comida poco saludable. Al final, se rindió y decidió cocinar para ella.
Sin embargo, cuando abrió su refrigerador, no encontró ningún ingrediente a excepción de pasta.
Dejó escapar un suspiro. “Freya Lynch, eres una mujer. ¿No puedes comp