Capítulo 34:Un arma para hacer daño.
Ava estaba dispuesta a darle guerra, aunque sus muslos ya estaban mojados por la excitación que le provocaba aquel juego perverso con su esposo, con su verdugo… o mejor diciendo su maldito predador. Así era como se sentía cuando Derek la agarraba de aquella manera y en su vientre podía sentir la electricidad despertando cada vez que se dirigía a ella con aquel tono autoritario y tan demandante.
Derek la miró a los ojos y vio la ira y el deseo que había en ellos mientras se desabrochaba el cint