64. Justo aquí
Juls
Sigo sin poder salir de la impresión, mientras veo a mi madre de pie en el umbral de la puerta, acompañada por el pastor de nuestra congregación. Sé, sin siquiera preguntar, que esta no va a ser una visita de las buenas.
Ella me está viendo como si tuviera en frente al anticristo y no a su propia hija y cuando escucho pasos detrás de mí y la voz de Margot se hace presente todo el gesto de mi madre se arruga en desagrado.
—Juls, ¿por qué estás demorando tanto? Ni creas que vas a escapar de