37. Tú me encantas a mí
Juls
Ni siquiera tengo tiempo de asimilar bien sus palabras cuando vuelvo a sentir sus labios sobre los míos, esta vez mucho más hambrientos que hace un momento, y Dios la verdad es que me estoy volviendo adicta a sus besos, por lo que abro mi boca sin queja alguna para recibirlo.
El beso es fuerte, profundo y me tiene jadeando, en especial cuando siento su lengua rozar la mía en una caricia que me hace estremecer y gemir al mismo tiempo.
Mis manos curiosas empiezan a moverse por su cuerpo moj