28. Niño bueno
Por un momento Malcom parece no poder creer que esa ha sido mi respuesta. Veo cómo su rostro pasa por distintas emociones en menos de diez segundos. Empieza por la confusión, pasa a la incredulidad, atraviesa la emoción y termina finalmente en esa, ya conocida, cara de diversión y picardía que me enloquece, en más de un sentido.
—Puedes tomarte el tiempo que quieras, niña buena— Me dice y su voz baja y ronca hace cosas muy malas en mi estómago— Yo voy a respetar sea cuál sea tu decisión.
—Graci