23. La estrella más brillante
Malcom
Estoy bastante seguro que traer a la niña buena a dormir a mi penthouse no es una buena idea, por muchas, muchas razones. Pero, aunque mi lado racional trata de advertirme de la cagada que estoy haciendo, el resto de mi cuerpo simplemente decide ignorar todas las alertas.
En especial, cuándo veo la sonrisa enorme que tiene Juls en el rostro en el momento en que ponemos un pie dentro de mi penthouse y no es para menos, porque, fuera de chiste, soy muy consciente de que mi apartamento es