Capítulo 9.
Jeremiah.
Si seguía dentro de esta oficina iba a romper algo. O quizá solo se rompería mi cordura.
Me cansé de esperar que mi dulce y nueva abuelita política me llamará de regreso. Tampoco nadie contestó el teléfono cuando por fin la cosa dejaba de sonar "ocupado".
A la mierda el papeleo. Yo necesitaba oír la dulce voz de mi pareja. O al menos pedirle su número personal para que no estuviera en mi oficina golpeando mi cabeza contra el escritorio.
-Deja de hacer eso. - Dijo Oscar, mi Beta, entra