Henry fue subido al auto de su abuelo, obligado a salir de ese lugar oscuro en el que se había envuelto. Al llegar a casa fue recibido por el ceño fruncido de su progenitora, el día que su madre lo mirara con una sonrisa genuina en el rostro se acercaría el fin del mundo, Henry fue encerrado en su habitación durante tres días y dos noches, sin ningún tipo de tecnología, no encontraba forma de hallar a la mujer que le había robado el corazón. Cuando su familia bajó la guardia y alejó a los monos