Leo bajó a su pequeña de sus piernas, se puso de pie y caminó hacia el espejo en donde vio al horrible monstruo en que se había convertido, él no solía ser así, él era para todos, para él mismo un hombre pacífico, al cual le gustaba tratar bien a las demás personas, pero se había convertido en una bestia y todo gracias a su esposa, a la cual ya no podía reclamarle absolutamente nada, a menos que resucitará.
Cosa que no era ni muy descabellado que digamos, pues su querida esposa estaba más viva