El forcejeo era bastante grande, Soledad movía sus brazos intentando soltarse de todo esto.
—No te vas a salvar de esto… eres una persona despreciable y lo peor que he conocido. No va a salir bien librada y de eso te lo voy a decir —dice Julia con su voz completamente agitada, mientras su pecho subía de arriba a abajo.
—Se te llena la boca diciendo esas cosas, jamás me vas a derrotar, ni tú ni nadie, te quedarás con las ganas de verme caer. Porque soy yo la que les hará pagar a cada uno cada un