Mundo ficciónIniciar sesiónSe detuvieron frente a la casa de la amiga de Michaela y David miró su reloj. Ya eran casi las tres de la mañana, pero, aunque no era una hora adecuada para llamar a la puerta de nadie, tenía que hablar con ella ya mismo.
Su teléfono volvió a timbrar y esta vez era Maurice. David tomó la llamada antes de golpear a la puerta.
—¿Tienes algo? –le preguntó por todo saludo.
—Tu hermana no a







