Capítulo 8. Dudas por un extraño amor.
Al día siguiente.
La mayoría estaba ausente en la mansión, tan solo se hallaban Zoé y Elijah en compañía de los sirvientes, ella se encontraba en el jardín, discutía con el jardinero por el mantenimiento de su rosal.
—Debes poner más atención, José. Jardinero es lo que sobra en este país—advierte con jactancia.
—Descuide, señora, no volverá a pasar.
—Este rosal es muy significativo para mí, ¿lo comprendes?
—Sí, señora.
—Ahora retírate y déjame sola.
Elijah había presenciado la escena entre ella