Capítulo 59. El resultado de lo prohibido.
Horas después, Salvador llegó a la granja, subió corriendo al segundo piso. Con mucho cuidado y cautela, logró desarmarlo. Este, sorprendido al verlo allí, lo miró con desdén y, lleno de rabia y desesperación, comenzó a recriminarle.
—¿Tú también sabías del engaño? —gritó Lucas, y su voz tembló de furia. — ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Eras mi amigo!
Salvador, manteniendo la calma, respondió con firmeza:
—No lo sabía todo, Lucas. Pero lo que sí sé es que esto no es el camino. No puedes dejar que