Capítulo 58. Los embates de una traición.
Es tarde cuando Lucas llega a la granja y, de repente, comienza a llover. Desde su coche ve que hay gente en la casa, ya que las luces están encendidas. Una mezcla de tristeza e ira se apodera de él, incapaz de creer lo que está a punto de descubrir.
Lucas, con un tono urgente, se dirige a su jefe de seguridad:
—Escucha, necesito que vigiles la zona, pero no me sigas al entrar. No quiero que se interponga nadie en lo que estoy a punto de hacer.
El jefe de seguridad asiente, preocupado:
—Entendi