Después de algunos minutos ambos se separaron ligeramente jadeando en busca de recuperar un poco de aire para los pulmones, pero sin dejar de mirarse a los ojos.
- Yo… - empezó a hablar la pelinegra – no sé qué me hiciste en realidad, pero igual con la convivencia empecé a acostumbrarme a ti y a tu carácter de volátil – confeso ella.
- ¿Volátil?
- A veces actúas como una persona común, débil y un poco torpe, pero otras veces te comportas como una persona fría, calculadora e inteligente – dijo m