Helena se fue a dormir y yo me quedé un rato ahí en el sofá, pensando en la vida y tratando de no pensar en Jonathan. Tenía miedo de pensar demasiado y descubrir lo que podría sentir por él. Después de un rato me dio sueño y me fui a la cama. Samantha todavía estaba despierta. Las luces estaban apagadas, pero me di cuenta de que estaba llorando.
- ¿Estás bien? – pregunté alisando su cabello en la oscuridad y sentándome a su lado en la cama.
- Helena fue muy dura conmigo.
Yo la abracé. Samantha