Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de lo que Antje había soltado tan repentinamente. Los cuatro nos mantuvimos en un inmenso silencio. Sin embargo, Antje, la chica que trabajaba para Gerben, no hacia otra cosa que parlotear, preguntando que si íbamos hacer algo.
Yo por una parte tenía unas tremendas ganas de coger mi móvil y hacer una llamada a mi queridísima madre. No ten&ia







