Dominic Scott
Me quedé parado en medio del centro comercial.
La gente pasaba. Los niños lloraban. Las luces navideñas parpadeaban. Yo no me movía. No podía. Mis ojos todavía intentaban procesar lo que habían visto. Stella. Cinco años. Estaba allí, delante de mí, con una niña agarrada a su pierna. Una niña de cabello castaño oscuro y ojos claros. Una niña que parecía...
— ¿Quién era? — La voz de la rubia cortó mis pensamientos.
— Nadie.
— Dijiste Stella. Ella no era la...
— Dije nadie.
Me di la