Stella Blake
Todavía no puedo creer que casi besé a Dominic, que casi caí en esa telaraña seductora suya. Si Lara no hubiera aparecido, estoy segura de que nos habríamos besado. Parecía que estaba hipnotizada por él, ni siquiera me importó cuando agarró mi cintura con posesividad o cuando rozó sus labios contra los míos. Estábamos tan cerca y la rabia se transformó en deseo en segundos, era como si no pudiera razonar bien, sintiendo su olor a perfume caro, su intensa mirada clara sobre la mía.