— ¿Tú lo hiciste?
— Sí. Lo hice con mucho cariño.
— Esta vez lo voy a dejar pasar, Stella, pero será mejor que me avises la próxima vez — su voz es gélida, una advertencia disfrazada de conversación. Me siento en la silla después de servirme y espero a que dé el primer bocado, porque ni loca voy a comer esto, está demasiado malo. Yo misma casi vomito al probar la salsa.
Dominic se lleva los espaguetis a la boca, mastica y en ese mismo instante escupe la comida con una cara de asco, tirando el