Es guapísima. Cabello largo y oscuro que cae en ondas perfectas sobre los hombros, ojos almendrados y expresivos, labios carnosos y una piel impecable. Viste un vestido corto y ajustado que realza sus curvas, y sus zapatos de tacón alto resuenan en el mármol con cada paso.
— ¡Ya has vuelto, mi gatito! — exclama, saltando hacia Eugene con una sonrisa enorme y radiante. Sus brazos se enredan en su cuello como si fueran amantes desde hace años.
Eugene pone los ojos en blanco con una expresión de i